La Revolución Industrial o Primera Revolución Industrial es
el proceso de transformación económica, social y tecnológica que se inició en
la segunda mitad del siglo XVIII en el Reino Unido, que se extendió unas
décadas después a gran parte de Europa occidental y Norteamérica, y que
concluyó entre 1820 y 1840. Durante este periodo se vivió el mayor conjunto de
transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la
humanidad desde el Neolítico, que vio el paso desde una economía rural basada
fundamentalmente en la agricultura y el comercio a una economía de carácter
urbano, industrializada y mecanizada.
La Revolución Industrial marca un punto de inflexión en la
historia, modificando e influenciando todos los aspectos de la vida cotidiana de
una u otra manera. La producción tanto agrícola como de la naciente industria
se multiplicó a la vez que disminuía el tiempo de producción.
Los inicios de la industrialización europea hay que
buscarlos en la Edad Moderna. A partir del siglo XVI se vislumbra un avance en
el comercio, métodos financieros, banca y un cierto progreso técnico en la
navegación, impresión o relojería. Sin embargo estos avances siempre se veían
lastrados por epidemias, constantes y largas guerras y hambrunas que no
permitían la dispersión de los nuevos conocimientos ni un gran crecimiento
demográfico. Según el historiador Angus Maddison, Europa Occidental experimentó
un crecimiento demográfico prácticamente nulo entre 1500 y 1800. El
Renacimiento marcó otro punto de inflexión con la aparición de las primeras
sociedades capitalistas en Holanda y el norte de Italia. Es a partir de
mediados del siglo XVIII cuando Europa comenzó a distanciarse del resto del
mundo y a asentar las bases de la futura sociedad industrial debido al desarrollo,
aún primitivo, de la industria pesada y la minería. La alianza de los
comerciantes con los agricultores hizo aumentar la productividad, lo que a su
vez provocó una explosión demográfica, acentuada a partir del XIX. La
Revolución Industrial se caracterizó por la transición de una economía agrícola
y manual a una comercial e industrial16 cuya ideología se basaba en el
racionalismo, la razón y la innovación científica.



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